El practicaje cumple una función esencial para la seguridad de la navegación. Detrás de cada maniobra que un buque realiza en los ingresos a los puertos o la navegación ríos o canales, hay conocimiento local, experiencia y una formación altamente especializada.

El día del Práctico Argentino se conmemora cada 20 de octubre en recuerdo de la Ley 3.445 de 1896. La actividad acompañó la evolución de los puertos, el crecimiento del comercio marítimo y el aumento del porte de los buques. A pesar de la tecnología y la existencia de simuladores, el conocimiento de las condiciones reales y la toma de decisiones siguen siendo fundamentales.
La Ley sancionada el 20 de octubre de 1896 y promulgada el 29 de octubre de 1896, impulsada por el diputado correntino Manuel Florencio Mantilla, le adjudicó al práctico (profesional encargado de asesorar a los capitanes en la navegación de zonas complejas) el carácter de agente natural de la autoridad marítima, asignándole la función de hacer cumplir las leyes y reglamentos marítimos y denunciar infracciones.

En los últimos tiempos, el intento de desregular la actividad por parte del gobierno argentino, emitiendo el Decreto 690/2026 (publicado el 31 de julio de 2026) para desregular el servicio de practicaje y pilotaje en ríos, puertos, pasos y canales de la Argentina, puso en evidencia la necesidad y la importancia de los prácticos en maniobras de navegación que garanticen la seguridad. Su tarea permite anticipar riesgos y contribuye a proteger a los buques, las tripulaciones, el ambiente y la infraestructura portuaria.
En pocos días y tras una decisión de los prácticos argentinos de no prestar servicios sus efectos fueron suspendidos mediante el Decreto 716/2026 (6 de agosto de 2026) tras el fuerte conflicto laboral.