Por Juan Carlos Donato – Un nuevo orden mundial en ciernes, donde las dos superpotencias se disputan el comercio global y en ese escenario la logística juega el rol principal, el nuevo Presidente de Estados Unidos lo deja claro al poner tres ejes centrales para la estrategia comercial de su gobierno: vías navegables (Canal de Panamá), puertos (global port expansión), inversiones portuarias, fuera de Estados Unidos, China posee 96 puertos internacionales y hay que emparejar. Por último, el fortalecimiento de su marina mercante (60 buques mercantes norteamericanos – 5.600 de China), construir barcos en Estados Unidos, con bandera norteamericana y tripulaciones estadounidenses.

El complejo portuario de Chancay es un proyecto a gran escala liderado por la empresa estatal china Cosco Shipping Company
El 6 de febrero, Emilio Bustamante, Presidente de TC2 (Terminal de Contenedores) del puerto de Mar del Plata dijo en un programa radial: «Si no hay una unión entre todos los actores portuarios viviremos esta situación donde los intereses de las navieras mandan y vienen cuando les conviene.” La naviera CMA – CGM había postergado su recalada hasta la primera semana de marzo, si hay menos pescado, hay menos buques, argumentan las empresas de transporte marítimo, Mar del Plata tiene dos: la francesa antes mencionada y Maersk.
Un día después, Cristian López, gerente general de terminal Portuaria Patagonia Norte (Grupo Murchison) anunció, mediante en un portal especializado, la reducción de servicios de buques portacontenedores, de una recalada semanal a una quincenal. El Presidente del Ente Portuario rionegrino, Facundo Fernández, fue tajante: “la decisión de operar con menos frecuencia responde a la necesidad de los empresarios de reducir costos, aunque esto afecta la eficiencia portuaria.” Claramente refería a las empresas navieras que operan allí.
En los dos casos las navieras responsabilizan a la producción local, la pesca en Mar del Plata y la fruta en San Antonio Este. Los vaivenes de la economía, juegan en ocasiones (atraso cambiario, carga impositiva, costos o inflación), también influyen factores climatológicos o estacionales, pero la realidad es que Argentina no cuenta con políticas públicas, ni equipos de gestión capaces de diseñar un programa logístico para enfrentar los cambios antes mencionados, ni la histórica concentración monopólica del transporte interoceánico, en manos de once empresas.

Acercar la navegación a sus costas y la producción a sus puertos, es tema de debate, entre países marítimos, en el marco de la UNCTAD y parece lo más aconsejable para nuestro país que cuenta con un litoral fluvial navegable de 2.976 kilómetros y litoral marítimo de 4.725 kilómetros, con una red de 98 puertos que compiten despiadadamente por la escasa carga que transita por agua, debido a las asimetrías entre modos de transporte, la dependencia del camión deriva en lo inevitable: pérdida de competitividad y constante goteo de contenedores con cargas originadas en puertos argentinos que transbordan en otros puertos de la costa este sudamericana a destino final, entre otros desafíos a considerar.
Necesitamos poner en marcha la producción nacional y su transporte a mercados globales, de la mano de las economías regionales, empresarios y trabajadores argentinos. Un país atractivo para el mundo, donde lleguen inversiones genuinas. El desarrollo nunca se dio desde el sector financiero, tampoco se dará desde el mundo cripto.