A la compulsa se presentaron tres oferentes. Las belgas, Jan De Nul y DEME, y la brasileña DTA Engenharia, según informó oficialmente la administración libertaria. La concesión será por 25 años, bajo un esquema de riesgo empresario y sin aval ni financiamiento estatal y con una inversión estimada en más de 10 mil millones de dólares.

Ahora la administración deberá cumplir con los tres procesos establecidos en la licitación. El primero será el análisis de los antecedentes técnicos y respaldo financiero. Continuara con el plan de obras y el equipamiento, para finalmente analizar la oferta económica, que tendrá el mayor peso en la adjudicación.
En tanto sorprendió la la presencia de la otra empresa internacional Boskalis. Aunque se suponía que se autoexcluiría del proceso licitatorio, la visita del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, podría haber cambiado el rumbo de las decisiones.

Consorcio de Gestión de Puerto Quequén
Desde un principio, la firma de Países Bajos, planteó la conveniencia de dividir la concesión en tramos. La firma sobre la que ejercía un fuerte lobby la reina Máxima Zorreguieta y el ex presidente Mauricio Macri le interesaba especialmente el mantenimiento del área del Río de la Plata hacia el océano, una zona de menor complejidad operativa que el dragado permanente del canal principal del Paraná.
Aun queda por definir que sucederá con las presentaciones judiciales que en todos los casos han pedido medidas cautelares, tal el caso de la Asociación de Abogados Ambientalistas, el presidente del Consejo Portuario Argentino, José Lojo, y el Intendente de Barranqueras (Chaco) Roberto Benìtez, entre los que se conocieron.