Kawasaki construirá el mayor buque del mundo para transportar hidrógeno líquido

Kawasaki Heavy Industries y Japan Suiso Energy han acordado la construcción de lo que definen como el mayor buque de transporte de hidrógeno licuado del mundo, una pieza clave dentro de la estrategia japonesa para asegurar suministros energéticos descarbonizados a gran escala.

El diseño parte de la experiencia adquirida con el Suiso Frontier, el primer buque que logró transportar hidrógeno licuado entre Australia y Japón en 2022. Aquel proyecto demostró la viabilidad técnica. Este nuevo barco busca algo distinto: escala industrial real, más de treinta veces superior en volumen.

La diferencia no es solo tamaño. Transportar hidrógeno en estado líquido implica mantenerlo a –253 ºC, apenas 20 grados por encima del cero absoluto. Cualquier ganancia térmica provoca evaporación, el temido boil-off, una de las grandes barreras económicas del hidrógeno licuado. Para reducirlo, Kawasaki integrará sistemas avanzados de aislamiento criogénico, optimizados para travesías largas y repetitivas.

Propulsión híbrida para un vector energético en transición

El buque contará con propulsión eléctrica alimentada por un sistema generador dual, capaz de funcionar tanto con hidrógeno como con combustibles convencionales. No es un detalle menor. Refleja el momento actual del sector: transición, no ruptura inmediata. Se prioriza fiabilidad, seguridad y disponibilidad tecnológica, incluso si eso implica convivir todavía con combustibles fósiles en determinadas fases.

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Esta aproximación pragmática busca evitar que la logística del hidrógeno nazca con cuellos de botella operativos. Primero estabilidad. Luego optimización.

El buque abastecerá el terminal de hidrógeno licuado de Kawasaki en Ogishima, que incorporará un tanque de almacenamiento de 50.000 m³, junto con sistemas de descarga marítima, reliquefacción y distribución terrestre mediante camiones criogénicos.

Las obras del complejo comenzaron el pasado noviembre. No se trata solo de un puerto, sino de un hub energético pensado para alimentar refinerías, acerías, química pesada y generación eléctrica. Sectores donde electrificar directamente es complicado, caro o simplemente inviable a corto plazo.

Japón depende históricamente de la energía importada. El hidrógeno aparece como una vía para reducir emisiones sin comprometer seguridad energética. En ese contexto, el país busca proveedores capaces de producir grandes volúmenes a costes competitivos.

Hidrógeno licuado frente a otras rutas posibles

El transporte de hidrógeno licuado no está exento de críticas. Mantener temperaturas extremas durante miles de kilómetros es complejo y costoso, tanto en energía como en materiales. Cada porcentaje de boil-off cuenta.

Sin embargo, sus defensores destacan una ventaja clave frente a portadores como el amoníaco: no requiere un proceso posterior de craqueo para obtener hidrógeno puro. Ese paso adicional consume energía, añade pérdidas y complica la infraestructura en destino. En aplicaciones industriales que exigen hidrógeno de alta pureza, el estado líquido puede resultar, a largo plazo, más eficiente en términos de sistema completo, no solo de transporte.

Fuente: coches.com

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