El Puerto de Santos cerró el año 2025 con 186,4 millones de toneladas movilizadas, un récord histórico que lo consolida como uno de los nodos logísticos más importantes del hemisferio sur, una cifra que acaba de romper con su propio techo.

El dato es una señal de escala, porque este puerto no funciona como un punto aislado, sino como una puerta de entrada y salida para gran parte de la producción brasileña hacia el mundo. Su crecimiento reciente confirma una tendencia sostenida.
Más toneladas significan más presión sobre infraestructura, accesos, tiempos de espera y capacidad de expansión. Por eso, el puerto no solo crece en volumen, sino también en inversiones, modernización y planificación de nuevas terminales para no quedar atrapado en su propio éxito.
Esto es vital para este puerto ya que la redefinición del área de jurisdicción portuaria permite un incremento del 56% en su superficie terrestre, que pasa de los actuales 9,3 a un total de 14,5 millones de metros cuadrados.
A principios de 2026, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil oficializó la nueva poligonal del Puerto de Santos, incorporando 4,8 millones de metros cuadrados terrestres. Esta medida busca otorgar seguridad jurídica y espacio físico para sostener el crecimiento récord de carga proyectado para el resto de la década.
En términos estratégicos, su importancia va más allá de Brasil. Es el principal puerto de la región y uno de los más relevantes del hemisferio sur, incluso comparado con otros grandes nodos logísticos internacionales. Esto lo convierte en un punto crítico para entender cómo se reorganizan las cadenas de suministro en un mundo cada vez más dependiente del transporte marítimo.