El despliegue de aproximadamente 230 buques pesqueros, operando sobre la plataforma continental Argentina, genera tensiones geopolíticas debido a su potencial uso dual para recolección de informes de inteligencia. La advertencia de EE.UU. surge a partir de detectar equipos de comunicación incompatibles con la actividad.

Conforme a información publicada originalmente por Parte de Pesca, especialistas en defensa han señalado la presencia de antenas y sistemas de comunicación que resultan incompatibles con las necesidades de la pesca de calamar.
Marcelo Rozas Garay, exviceministro de Defensa, ha indicado que estas naves podrían estar ejecutando tareas de cartografía y recolección de inteligencia en la plataforma continental, una zona cuya exploración es competencia exclusiva del Estado argentino.

La hipótesis principal sugiere que el despliegue responde a una estrategia de presencia global de Beijing, donde la flota civil cumple funciones de «doble uso» (comercial y estatal). El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha rechazado tajantemente las acusaciones, calificándolas de conjeturas sin base científica.
El gobierno argentino intensifica la vigilancia en la Milla 201 mediante una alianza estratégica con Washington e incorporación de aviones de patrullaje P-3C Orion.
A pesar de las fricciones en materia de seguridad, la relación comercial con el gigante asiático —segundo socio comercial de Argentina— sigue siendo un pilar para las exportaciones de soja.