La Noche de los Lápices es el nombre con que se conoce una serie de secuestros y asesinatos de estudiantes de secundaria ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, en la ciudad de La Plata.

En total diez estudiantes secundarios fueron secuestrados y torturados por grupos de tareas de la dictadura gobernante, de los cuales seis fueron asesinados sin que se hallaran sus restos hasta la fecha: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero y Horacio Ungaro. Los cuatro sobrevivientes fueron Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler.
Este suceso fue uno de los más conocidos entre los actos de represión cometidos por la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) ya que los desaparecidos eran estudiantes, en su mayoría adolescentes que reclamaron, en 1975 ante el Ministerio de Obras Públicas, el otorgamiento del boleto de colectivo con descuento estudiantil.
Las víctimas fueron estudiantes menores de 18 años, que fueron torturados antes de ser asesinados. Todos eran militantes políticos, en su mayoría de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), de la ciudad de La Plata.
Las órdenes de detención habían sido libradas por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército en cabeza del comisario Luis Héctor Vides, apodado «El Lobo» y llevaban las firmas de Fernández y del coronel Ricardo Eugenio Campoamor, jefe del Destacamento de Inteligencia 101.
Lo más llamativo de las mismas es que, en todos los casos, se les asignó grado de peligrosidad mínimo a los estudiantes. Los secuestros fueron llevados a cabo por miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en aquel entonces por el general Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, usando vehículos Ford Falcon de la armada para cometer los hechos.
Por eso, a 50 años de los horrorosos hecho, cuando un estudiante gestiona su constancia de eximición del pago de boleto de colectivo, debería ser informado que no fue una decisión de política económica, sino que fue el resultado de la lucha y el sacrifico de diez jóvenes de los cuales seis lo pagaron con sus vidas.