Después de 36 años, nuestro país vuelve a considerar el turismo de cruceros fluviales. El Gobierno nacional impulso la desregulación normativa para habilitar la llegada de embarcaciones internacionales a los ríos locales y potenciar destinos.

El Barco Ciudad de La Plata, hoy abandonado a orillas del Río Paraná
Pero esto no ha sido ningún descubrimiento. La Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), creada en 1960, una naviera estatal de carga de ultramar que llegó a contar con más de 60 buques, algunos de ellos tenían capacidad para pasajeros recorriendo el Rio Paraná, como el Ciudad de Mar del Plata, el Ciudad de Paraná o el Ciudad de Formosa, eran algunos de ellos. Los buques Río Jachal y Río de la Plata, hacían la ruta a Europa con pasajeros. La empresa nacional fue disuelta en la década del 90.
Ahora, Daniel Scioli, secretario de Turismo y Ambiente, confirmó un plan estratégico para transformar los ríos argentinos en un escenario clave para el turismo de cruceros.
La propuesta se centra en liberar el mercado fluvial, permitiendo que buques de bandera extranjera operen en aguas internas «Estamos avanzando en una desregulación para que los cruceros de río no se limiten solo a buques de bandera argentina. Queremos que lleguen barcos de todas partes del mundo para potenciar terminales como Rosario y Santa Fe, que ya tienen la infraestructura lista«.
Fuentes del sector aseguran que «Es evidente que el funcionario no maneja la legislación en la materia. No necesita liberar ningún mercado. Desde los años 90 no hay flota que haga ese movimiento en aguas interiores, por lo que cualquier empresa que le interese puede pedir ante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) un waiver (excepción) y operar en cabotaje nacional«.
Fiel a su estilo, Scioli, subrayó, que estas medidas, sumadas a la política de «Cielos Abiertos» y ahora «Mares y Ríos Abiertos», buscan consolidar a la Argentina como un destino de calidad y seguro. «El turismo de cruceros genera un círculo virtuoso: más empleo, mayor capacidad hotelera en las ciudades puerto y un arraigo más fuerte de los jóvenes en la industria de la hospitalidad«, concluyó el secretario.
La verdad es que el turismo de Cruceros no trae nada de eso. Ni mas empleo, ni ocupación hotelera, en cuanto al «arraigo en la industria de la hospitalidad» es un problema de educación y formación que no tiene nada que ver con crucerismo.
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