La decisión quedó formalizada en el decreto 1205/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma impide conocer qué equipamiento se adquirirá, cuánto costará y quién será el proveedor, en el marco del plan de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.

El Ejecutivo mantuvo en reserva una nueva adquisición para las Fuerzas Armadas y, en ese marco, también entran en juego los submarinos que busca desde hace meses. La norma se apoya en la Ley de Defensa Nacional 23.554, la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas 24.948 y el Decreto 9390/63, que regula la clasificación de operaciones como secreto militar.
La operación contempla tres submarinos de ataque de propulsión convencional, por hasta u$s2.300 millones, con destino a la base naval de Mar del Plata. Además, el financiamiento sería internacional. El proyecto de Presupuesto 2027 contempla autorizaciones de financiamiento los u$s2.300 millones para tres submarinos convencionales y por otros u$s1.200 millones para dos fragatas multimisión.
La eventual incorporación de esos buques permitiría avanzar en la recuperación de capacidades navales, aunque la inclusión de las partidas presupuestarias no implica que las compras estén cerradas. Su concreción depende de las autorizaciones correspondientes y de las condiciones de financiamiento que se acuerden con los fabricantes.
Según se informó, Alemania y Francia ofrecieron financiar el 100% de la compra. Las opciones en evaluación son los Scorpène de la francesa Naval Group y los Tipo 209NG de la alemana TKMS.

El submarino Clase Scorpène (Francia – Naval Group), es el candidato con mayor ventaja y sobre el cual el Gobierno ya firmó una Carta de Intención formal. El costo por unidad se calcula en una base de 700 millones de dólares, escalando según el paquete final de armamento (torpedos F21, MU90) y capacitación lo que lo adapta perfectamente la prevención finmanciera de USD 766 millones por unidad planteado por Argentina.
Al ser un desarrollo 100% de la compañía francesa Naval Group, su cadena de suministro está blindada frente a objeciones británicas.
Es un diseño de propulsión convencional diésel-eléctrica ideal para tareas de control marítimo, inteligencia y denegación del espacio marítimo en el Atlántico Sur. Ya es utilizado con éxito en la región por las armadas de Brasil y Chile. El Scorpene Evolved se adapta al requerimiento presupuestario y necesidades de la Armada,
La decisión se conoció en medio de una nueva escalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En las últimas semanas, el Gobierno avanzó con medidas contra empresas petroleras que operan en el archipiélago sin autorización argentina y promovió un procedimiento internacional para intentar frenar la explotación del yacimiento Sea Lion.
En paralelo, el Ejecutivo nacional ordenó avanzar con la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, para lo cual ya presupuestó mas de 142 millones de dólares (equivalentes a unos $217.959 millones de pesos reasignados vía DNU) y prevé volcar más de $300.000 millones de pesos adicionales a través del Presupuesto 2027.