Reino Unido avanza con los trabajos para un cable submarino entre Malvinas y Uruguay, una infraestructura de telecomunicaciones que tendría unos 2.000 kilómetros de extensión.

El proyecto no fue anunciado oficialmente por Londres ni por las autoridades de las islas, pero la actividad del buque especializado Fugro Supporter permitió reconstruir parte de sus movimientos.
La embarcación pertenece a la empresa neerlandesa Fugro, especializada en estudios del suelo y del lecho marino. Según la información disponible, realizó tareas en aguas de las Malvinas y posteriormente volvió a desplazarse hacia Montevideo.
El dato adquiere particular relevancia porque la ruta analizada conectaría las islas con Uruguay, mientras Argentina vuelve a colocar la cuestión de la soberanía en el centro de su política exterior. El buque estuvo en aguas de las Malvinas desde fines de mayo de 2026 y habría relevado una ruta hacia Mare Harbour, principal puerto militar y logístico de nuestras islas. La zona fue desarrollada después de la guerra de 1982 para reforzar la presencia militar inglesa.
Según el registro de la Administración Nacional de Puertos de Uruguay la nave salió de Malvinas el 10 de mayo pasado y el 15 de agosto recaló en Montevideo sin otro puerto intermedio. Los datos muestran que el barco se dirigió luego a Montevideo. La velocidad registrada durante el recorrido era compatible con tareas de relevamiento marino…
La presencia del Fugro Supporter no permite afirmar que el cable ya esté siendo tendido. Lo que sí aparece documentado es la realización de estudios compatibles con la planificación de una conexión submarina.
La situación expone una dificultad concreta para la acción del Gob.Nacional. Mientras funcionarios de Milei endurecen el discurso sobre las empresas que operan en Malvinas, el entramado internacional de proveedores que participa en Vaca Muerta vuelve más compleja cualquier política de sanciones.
El caso Fugro muestra que una compañía puede desarrollar trabajos en Argentina y, al mismo tiempo, tener contratos o actividades en proyectos vinculados con Malvinas.

El cable entre Malvinas y Uruguay avanza en un escenario marcado por la disputa de soberanía y la explotación de recursos naturales… Inglaterra, mientras, mantiene una infraestructura militar en nuestras islas y avanza con estudios destinados a mejorar sus comunicaciones.
Distintas fuentes vinculan la futura infraestructura con la logística que demandaría el proyecto offshore Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas y la británica Rockhopper, aunque Fugro descartó cualquier relación directa con esa iniciativa.
Mientras tanto, la Cancillería argentina sigue el caso de cerca y en Uruguay aseguran no estar al tanto del proyecto.
Si finalmente se concreta, no sería la primera vez que existe un enlace submarino entre Malvinas y Uruguay: entre 1915 y 1919 funcionó una línea similar, que dejó de operar durante la Primera Guerra Mundial.