Un presunto faltante de aproximadamente 600 kilos de langostino congelado encendió las alarmas en el puerto de Puerto Deseado y abrió una fuerte polémica entre empresas, trabajadores y organismos de control.

Según trascendió, la diferencia fue detectada una vez finalizada la descarga de la mercadería, lo que derivó en reclamos por parte de las empresas involucradas y en una revisión de los mecanismos de control que se aplican durante este tipo de operaciones.
A raíz de este episodio, las autoridades portuarias acordaron endurecer las sanciones para aquellos trabajadores que sean sorprendidos sustrayendo materia prima durante las tareas de descarga. El nuevo esquema contempla suspensiones y, en caso de reincidencia, la pérdida definitiva del carnet habilitante para trabajar como estibador.
El hecho habría ocurrido durante la descarga del buque congelador Atlántico I, perteneciente a las firmas Newsan y Profand.
Sin embargo, desde el sector de los estibadores rechazaron las acusaciones y aseguraron que un faltante de semejante magnitud no puede atribuirse únicamente a los trabajadores de descarga. Además, reclamaron que la investigación alcance a todos los sectores que intervienen en la operatoria portuaria y a los organismos encargados de los controles.
El caso continúa generando preocupación dentro de la actividad pesquera y podría derivar en nuevas medidas para reforzar la seguridad y la trazabilidad de la mercadería en el puerto patagónico.
Fuente PDDIGITAL