Paraguay busca convertir su hidrovía en polo de inversión y logística internacional

Paraguay tiene en sus ríos una de sus principales ventajas estratégicas para integrarse al comercio internacional, pero también una de sus oportunidades de desarrollo todavía insuficientemente aprovechadas. La llegada de una misión empresarial de los Países Bajos interesada en explorar nuevas inversiones en el sector fluvial y portuario coloca nuevamente a la Hidrovía Paraguay-Paraná en el centro de la agenda económica.

El interés neerlandés no es casual. Los Países Bajos tienen una experiencia particularmente desarrollada en transporte fluvial, infraestructura portuaria, gestión del agua, construcción naval y logística. Su posición como puerta de entrada al interior de Europa a través de una extensa red fluvial convirtió al sector portuario y logístico en uno de los componentes centrales de su economía. El acercamiento vuelve a poner en agenda el potencial de la Hidrovía Paraguay-Paraná y el desafío de transformar esa ventaja geográfica en una plataforma competitiva para atraer capital.

Para Paraguay, la posibilidad de atraer empresas y tecnología de ese origen representa algo más que una oportunidad de financiamiento. Puede significar acceso a conocimiento especializado para mejorar la eficiencia de los puertos, los servicios a las embarcaciones, el mantenimiento de la hidrovía, el dragado y la integración entre distintos modos de transporte. El país necesita precisamente avanzar desde una utilización intensiva de sus ríos hacia un sistema logístico más eficiente y competitivo.

La nueva misión adquiere especial relevancia porque el crecimiento de la producción paraguaya y de sus exportaciones aumenta la necesidad de contar con alternativas logísticas competitivas. La soja, el maíz, la carne, los combustibles y otros productos dependen de una cadena de transporte capaz de mover grandes volúmenes hacia los mercados internacionales con costos previsibles. En una economía mediterránea como la paraguaya, la eficiencia de la hidrovía tiene un impacto directo sobre la competitividad de todo el aparato productivo.

Pero existe una diferencia entre tener una hidrovía y disponer de una infraestructura fluvial verdaderamente competitiva. El segundo escenario exige puertos modernos, dragado adecuado, señalización, servicios eficientes, seguridad para la navegación, astilleros, almacenamiento, conectividad terrestre y reglas claras para los operadores. También demanda coordinación entre los países que comparten la vía navegable.

La Hidrovía Paraguay-Paraná atraviesa varios países y cualquier mejora sustancial de su funcionamiento requiere coordinación regional. Las decisiones unilaterales, las restricciones a la navegación o las dificultades burocráticas pueden terminar elevando los costos justamente en una ruta cuya principal ventaja debería ser la reducción del costo logístico.

El desafío, por tanto, no consiste solamente en atraer una misión empresarial o anunciar posibles inversiones. La verdadera prueba será convertir el interés extranjero en proyectos concretos, con reglas previsibles, seguridad jurídica y condiciones que permitan recuperar la inversión. El capital internacional observa oportunidades, pero también compara costos, estabilidad, infraestructura y capacidad institucional.

Paraguay necesita diversificar sus fuentes de crecimiento y agregar valor a su condición de gran productor agroindustrial. Una hidrovía eficiente no solo abarata el traslado de materias primas: puede favorecer la instalación de industrias, centros de distribución, servicios especializados, astilleros y nuevas actividades vinculadas a la logística regional.

Fuente: El Nacional – Paraguay

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