El Puerto Exterior de San Antonio, en Chile, y un proyecto de gran escala que se presenta como pieza fundamental para el futuro del comercio exterior del país y su integración con las principales rutas marítimas del mundo. Más que una ampliación, es una transformación estructural del sistema portuario chileno.

El proyecto del puerto será desarrollado de manera gradual en cuatro etapas, en función de la demanda proyectada. Cuando alcance su plena operación, tendrá una capacidad para transferir 6 millones de TEU anuales, equivalentes a cerca de 60 millones de toneladas de carga, y podrá recibir simultáneamente hasta ocho buques de 400 metros de eslora, los de mayor tamaño que operan actualmente en el comercio marítimo internacional.
Esta infraestructura de América del Sur busca fortalecer la seguridad del abastecimiento nacional y la competitividad de las exportaciones de Chile, en un contexto donde la resiliencia logística y la eficiencia operativa se vuelven factores críticos para la infraestructura pública estratégica del país.
La inversión total del puerto se estima en USD 4.450 millones. De ese monto, USD 1.950 millones serán aportados por la Empresa Portuaria San Antonio, destinados a obras de abrigo, dársena, áreas de respaldo, accesos y medidas de mitigación ambiental. Los USD 2.500 millones restantes provendrán del sector privado, a través de concesiones para la construcción, habilitación y operación de los terminales.
En este escenario, la participación de actores internacionales como China Harbour Engineering Company (CHEC) cobra relevancia. La firma, con experiencia en infraestructura portuaria a gran escala, incluyendo el desarrollo del puerto de Chancay en Perú, observa en San Antonio una oportunidad para expandir su presencia en proyectos estratégicos de la región.
El Puerto Exterior comenzará a operar en su primera etapa hacia el año 2036, con 865 metros de muelle y una capacidad inicial de 1,5 millones de TEU anuales. Un punto de partida que marca el inicio de una infraestructura pensada no solo para crecer, sino para reposicionar a Chile dentro del mapa logístico global.
Fuente: UNO