El 11 de junio de 1826, 31 buques del poderoso Imperio del Brasil avanzaban sobre la ciudad. Enfrente, Guillermo Brown con apenas una decena de barcos —algunos, simples cañoneras con un solo cañón, esperaban para hacerles frente.

Desde las azoteas, miles de vecinos mirando al río con el corazón palpitando enfurecidamente. El Almirante Guillermo Brown, al frente de la flota de las Provincia Unidas, dicto la orden en el momento justo, «¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!».
Pero Brown tenía un arma que no era un cañón: el río. Eligió pelear en Los Pozos sabiendo que el poco fondo del Plata no dejaba acercarse a los buques pesados del Imperio. El río que conocía de memoria peleó de su lado.

El Combate de los Pozos fue un enfrentamiento naval clave ocurrido el 11 de junio de 1826 en el Río de la Plata, frente a Buenos Aires, donde la escuadra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, liderada por el almirante Guillermo Brown, derrotó estratégicamente a la armada del Imperio del Brasil pese a una enorme inferioridad numérica. El combate recibe su nombre de la zona «Los Pozos», un sector de aguas profundas custodiado por bancos de arena.
El conflicto inició en 1825 por el control de la Banda Oriental (actual Uruguay). La poderosa marina brasileña impuso un severo bloqueo naval al puerto de Buenos Aires, ahogando la economía local.
El combate se libró tan cerca de la costa que toda la población de Buenos Aires lo presenció desde balcones, techos y las barrancas del río.
Hoy se cumplen 200 años exactos. Y esas aguas son las mismas que navegás vos. Los bancos siguen ahí.