Union Europea: Piden crear una ORP en el Atlántico Suroeste y mejorar la inspección de la flota para combatir los riesgos en las pesquerías de calamar

En los últimos años, a nivel mundial, el esfuerzo pesquero y los desembarques de calamar han aumentado significativamente. La flota china de alta mar ha sido la que más ha contribuido al aumento de la presión pesquera mundial sobre esta pesquería. A nivel mundial, la Unión Europea es el mayor importador de productos de calamares y sepia, siendo España la principal puerta de entrada.

Los Consejos Consultivos de Mercados (MAC) y de Flota Pesquera de la UE de Larga Distancia (LDAC) reconocen que las autoridades españoles se caracterizan por su «estricta aplicación» de los requisitos de certificación de capturas, y que basa la mayor parte de sus importaciones en suministros de calamar regulados y trazables, pero advierte de que «algunas fuentes pueden seguir entrañando riesgos potenciales».

En este sentido, MAC y LDAC han elaborado una serie de recomendaciones dirigidas a los Estados miembros de la UE y a la Comisión Europea en las que instan a reforzar los controles de importación de la UE y la transparencia para hacer frente a dichos riesgos en las pesquerías de calamar (incluyendo especies como pota y potón).

En primer lugar, abogan por un mayor control de las importaciones de calamar, pota y potón procedentes de China y de flotas de alto riesgo que pescan poblaciones mal gestionadas o no reguladas, entre otras cosas mediante verificaciones de los envíos, auditorías e investigaciones de casos sospechosos de pesca INDNR y de trabajo forzoso.

Asimismo, defienden dar prioridad a la inspección de los buques que faenan en zonas no reguladas, incluyendo medidas «equitativas y eficaces» aplicables tanto a los buques comunitarios como a los extracomunitarios, para garantizar que el pescado capturado de forma INDNR no llegue al mercado.

También consideran necesario reforzar la responsabilidad del Estado del pabellón de los terceros países mediante una mejor supervisión y control de los buques pesqueros que faenan en busca de calamar, pota y potón en alta mar o en sus zonas económicas exclusivas, incluidas las responsabilidades en materia de derechos laborales y humanos internacionales.

Por último, defienden implementar medidas de gestión más estrictas para las pesquerías de calamar, pota y potón en las organizaciones regionales de ordenación pesquera y crear una organización regional de ordenación pesquera en el Atlántico Suroeste para contribuir a la sostenibilidad de las pesquerías de calamar, haciendo frente a la pesca incontrolada en zonas fuera de la jurisdicción nacional.

«Sigue habiendo una aplicación desigual y una falta de cumplimiento efectivo en el mercado único para determinadas especies de calamar», alerta Yobana Bermúdez, presidenta del MAC

En palabras de Yobana Bermúdez, presidenta del MAC: «Como mayor importador mundial de calamar y sepia, la Unión Europea desempeña un papel fundamental a la hora de abordar la pesca INDNR y los riesgos para los derechos humanos en las cadenas de valor globales. La UE impone altos estándares de legalidad, trazabilidad y documentación, lo que se traduce en una aplicación estricta de los requisitos de certificación de capturas«.

Con todo, puntualizó que «sigue habiendo una aplicación desigual y una falta de cumplimiento efectivo en el mercado único para determinadas especies de calamar. Por lo tanto, se debe procurar reforzar los controles de los productos de calamar procedentes de flotas de alto riesgo, incluso mediante la prohibición de las importaciones de productos asociados a abusos verificados, al tiempo que se coopera con terceros países para garantizar el respeto de las normas internacionales».

Por su parte, Iván López, presidente del LDAC, destacó: «La Unión Europea lleva mucho tiempo siendo líder en la configuración de la gobernanza internacional de los océanos en general y de la pesca en particular. A medida que tratados y acuerdos como el BBNJ, el CDB y el Convenio n.º 188 de la OIT entran en su fase de aplicación, es fundamental que la UE, tanto en su calidad de líder como de mayor mercado mundial de productos del mar, garantice que las importaciones estén libres de pesca ilegal, trabajo forzoso y degradación medioambiental debida a la sobreexplotación de los recursos«.

Además, resaltó que «esto solo puede lograrse reforzando los controles de importación, mejorando la trazabilidad y aplicando la legislación vigente de manera coherente en todos los Estados miembros. Esta es la mejor manera de que la UE demuestre su pleno compromiso y continúe su labor de liderazgo y colaboración con socios internacionales para mejorar la gobernanza de las pesquerías de calamar —en gran parte no reguladas—, promover una gestión basada en la ciencia y crear condiciones de igualdad para los operadores responsables. El comercio sostenible solo puede basarse en la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto por las personas, los ecosistemas marinos y el Estado de derecho«.

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