Un histórico fallo judicial contra Atanor por el daño ambiental al río Paraná podría marcar un antes y un después en materia de responsabilidad empresarial y ambiental en Argentina. La resolución también pone bajo la lupa la actuación de funcionarios públicos vinculados al caso.

La resolución llega después de más de una década de reclamos impulsados por vecinos de la ciudad bonaerense y por organizaciones ambientalistas, y confirma en todos sus términos lo que ya habían resuelto la primera y la segunda instancia. Desde 2023, el expediente estaba en manos de la Suprema Corte, que finalmente avaló los fallos anteriores y cerró la discusión judicial sobre la responsabilidad de la empresa.
La decisión judicial reconoce la gravedad del impacto ambiental y abre un nuevo capítulo en el debate sobre los controles estatales, la protección de los recursos naturales y las responsabilidades tanto de empresas como de organismos públicos.

El fallo apunta directamente contra la Autoridad del Agua (ADA) y el Ministerio de Ambiente de la provincia por no haber fiscalizado adecuadamente la totalidad de los compuestos químicos vinculados a la actividad de la planta.
De acuerdo con Maggi, esa omisión deja la puerta abierta a consecuencias penales para funcionarios públicos, entre ellas por incumplimiento de los deberes de funcionario y por falsedad ideológica, y ya habría llamados a indagatoria en danza para autoridades provinciales.
Atanor es una de las empresas proveedoras de agroquímicos más importantes de Argentina. Fundada en 1938 y parte del grupo estadounidense Albaugh desde 1997, produce herbicidas clave como glifosato, atrazina y 24D. Históricamente, la empresa ha estado en el centro de disputas legales por daños ambientales.
Durante el proceso se acumularon pericias técnicas y estudios científicos que permitieron reconstruir el impacto de la actividad industrial sobre el curso de agua.
Las pruebas incorporadas al expediente acreditaron la presencia de atrazina en niveles superiores a los permitidos, además de otros compuestos derivados de la formulación de agroquímicos que llegaban al río a través de distintos sistemas de descarga.
Fuente: iProfesional